Résistance en terre mexicaine

Résistance en terre mexicaine
La terre mexicaine poudrière d’une rébellion sousterraine

sobre las mineras canadiense

avril 25th, 2009

La minería canadiense en México:
violencia hecha en Canadá
Mandeep Dhillon - 07-mayo-2007 -  num.535
No One is Illegal y Justicia for Migrant Workers, Coast Salish territories (Vancouver, Canada)

La minería en México tiene una larga historia. Las riquezas del subsuelo mexicano fueron uno de los motivos detrás de la conquista en el siglo XVI y la industria minera es señalada como una de las causas del estallido de la Revolución mexicana en 1910. Incluso la represión sangrienta de la huelga minera en 1906 a manos de la empresa Cananean Consolidated Copper, de propiedad estadounidense, es señalada como uno de los antecedentes de los conflictos laborales que todavía hoy persisten en México. Los principales actores de la Revolución mexicana lucharon para hacer realidad su sueño de repartir el control de la tierra a quienes la trabajaban. Para proteger la tierra de los designios de los intereses extranjeros, el Artículo 27 de la Constitución de 1917 proclamó que pertenecen al Estado mexicano la tierra, el subsuelo y sus riquezas. De trascendencia aun mayor, el Artículo 27 reconoció el derecho colectivo a la tierra de las comunidades mediante el reconocimiento de ejidos y tierras comunales y terminó acotando la propiedad privada.

Al igual que en tierras indígenas en otras latitudes, la minería revestía enorme importancia para las fuerzas colonizadoras, pero para las comunidades indígenas significó lesiones, muerte, destrucción ambiental y empobrecimiento. Persiste hasta hoy esta injusticia histórica. Hoy son las empresas mineras canadienses las que están en primera fila de las fuerzas colonizadoras en México, las mismas que se apoderaron, y que se siguen apoderando de las riquezas de las tierras de los pueblos indígenas en Canadá.

Los cambios que trastocaron la Constitución mexicana en 1992, en anticipación de la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), también facilitaron la privatización de la tierra y la injerencia de las corporaciones extranjeras. Uno de los cambios en el Artículo 27 permitió la venta de tierras ejidales a particulares, fueran personas físicas o jurídicas (las empresas transnacionales) o bien el mismo gobierno. Otra transformación se dio mediante la Ley Minera de 1992 que, conjuntamente con la Ley de Inversión Extranjera, permitió que entes extranjeros controlaran el 100 por ciento de las actividades de exploración y producción. El Artículo 6 de la Ley Minera establece que la exploración y la explotación de minerales tendrán prioridad sobre cualquier uso alternativo de la tierra, inclusive la agricultura o la vivienda. Estas modificaciones permitieron la participación del sector privado en la explotación de minerales que, como el carbón y el hierro, antes eran reservados para el gobierno.

Aunque las corporaciones canadienses a menudo quieran difundir una imagen de “mal menor” ante la agresiva expansión de empresas estadounidenses, la realidad en la industria minera es otra. Sin ir más lejos, uno de los mejores ejemplos se da en el México actual.

Los alcances de la industria minera canadiense

En efecto, son las empresas canadienses las punteras de la minería en el mundo. La industria canadiense es la primera en la explotación de cinc, uranio, níquel y potasio; es la segunda en azufre, asbesto, aluminio y cadmio; tercera en cobre y platino; cuarta en oro y quina en plomo. Las transnacionales canadienses tienen intereses en 8,300 propiedades en el mundo, de las cuales 3,400 se encuentran en 100 países. En América Latina y el Caribe, áreas prioritarias para la explotación de minerales, las empresas mineras canadienses tienen la mayor parte de todas las actividades mineras extranjeras, pues detentan más de 1,200 propiedades. En 1998 las mineras canadienses presentaron proyectos de explotación valorados en 4.5 mil millones de dólares, es decir, el 51% de todo el capital minero en el mundo.

Los intereses de las empresas mineras canadienses en México

Las políticas neoliberales instrumentadas en México desde mediados de los años 80 e impulsados con mayor vigor a partir de la entrada en vigencia del TLCAN han tenido una enorme importancia para las actividades de las empresas mineras canadienses en México. Desde que comenzó el TLCAN, el comercio bilateral entre los dos países ha aumentado en un 300 por ciento. Según el informe titulado Abriendo las puertas del mundo: las prioridades de Canadá en el mercado internacional, “más de 1,500 empresas canadienses tienen una presencia en México y otras 3,100 están dando pasos para realizar en breve su primera transacción en el país”. Las empresas canadienses en México ocupan el quinto lugar en cuanto al monto total de sus inversiones. Entre las corporaciones canadienses más grandes en México destacan los nombres de Scotiabank, TransAlta, Transcontinental, Magna Internacional, Palliser, Presion Drilling, Fairmount y Hoteles Four Seasons.

En un discurso pronunciado en 2005, el embajador canadiense en México Gaetan Lavertu indicó que “la gran mayoría de las concesiones mineras otorgadas en México a empresas extranjeras pertenecen a empresas canadienses. El grueso de estas inversiones procede de la provincia de Columbia Británica. México reconoce el liderazgo y las ventajas tecnológicas de Canadá en asuntos de minerales y maquinaria metalúrgica”.

Se confirmó el lugar destacado que guarda México para la industria minera canadiense en un informe titulado Las relaciones mexicano-canadienses en el sector minero de Cecilia Costero, publicado en 2004. Este informe indica que México es un país casi totalmente “mineralizado”, pero que el 85% de las reservas minerales sigue sin ser explotado, a pesar de que ya fueron abiertas 10,380 minas. Sólo el sector manufacturero tiene mayor importancia que el minero para las empresas canadienses. En el año 2000, las empresas invirtieron más de US$ 150 millones. En diciembre de 2001, 225 empresas mineras tenían operaciones en México (lo que constituía el 40% de la inversión extranjera en el sector), de las cuales 209 empresas controlaban el interés mayoritario de los proyectos de inversión. En 2001, las empresas de Canadá invirtieron en el sector minero en México más que las empresas de cualquier otro país. Además, México importa de Canadá el 75% de la maquinaria metalúrgica y el 4.4% de todas las necesidades de este sector.

Hechos en Canadá: violencia y desplazamiento

La devastación y la violencia perpetradas por las empresas mineras canadienses han sido ampliamente documentadas y vinculadas con violaciones de los derechos humanos en Guatemala, Perú, Rumania, Filipinas, Honduras, Ecuador, Bolivia, Ghana, Surinam, la República Democrática del Congo, Papua Nueva Guinea, Tanzania, India, Indonesia, Zambia y Sudán. Se han hecho reiteradas críticas hacia las empresas mineras canadienses porque se aprovechan de la poca protección a los derechos humanos en el Sur, pero la destrucción y el desplazamiento de las comunidades indígenas en Canadá por esas mismas empresas reciben aún menos atención. A manera de ejemplo, en la provincia de Saskatchewan, en tierras del pueblo Deline Dene, se vertieron más de 1.7 millones de toneladas de deshechos y residuos radiactivos en el área del Lago Gran Oso que contaminaron todas las fuentes de alimentos del pueblo Dene. Debido a los efectos de la radiación, murieron 50 hombres de la comunidad. Desde 1927, el 27% de las 609 reservas de pueblos originarios de Canadá han sufrido algún tipo de actividad de exploración para minerales no metálicos. En la Columbia Británica, en donde el 97% de las tierras de los pueblos originarios se ha clasificado como “sin concesión” según las leyes canadienses e internacionales, el Plan Minero de 2005 de la provincia clasificó a más del 85% de la tierra como “abierta a exploración”, e incluso estableció un mecanismo para el registro en Internet de los derechos para la explotación minera. En la misma provincia, la actividad minera aporta $5 mil millones de dólares a la economía y muchas empresas mineras canadienses tienen su sede en Vancouver. En una investigación preliminar de las empresas mineras canadienses con actividades en México, se encontró que más de 60 de ellas se encuentran en Vancouver.

La venta de proyectos mineros

En el sitio web de la empresa Endeavour Silver, con sede en Vancouver, está disponible un artículo llamado “¿Por qué México?” El artículo aclara que “México es unos de los principales países para la exploración y explotación de plata en el mundo por varias razones-la minería es una parte integral de la economía a nivel nacional y local-lo anterior es de creciente importancia en un contexto en que la migración del campo a la ciudad aumenta debido a la falta de empleo: las minas crean una ancla económica dondequiera que se encuentren, lo cual mitiga el efecto localmente y permite que los residentes rurales mantengan empleos bien pagados, dignos y productivos.”

En realidad, los análisis hechos de las políticas neoliberales en México desde mediados de los 80, incluyendo el periodo de vigencia del TLCAN, han concluido que la privatización de la tierra para su uso industrial, incluyendo los proyectos mineros, ha provocado mayor desplazamiento y migración. Desde que el TLCAN entró en vigencia en 1994, más de 15 millones de mexicanos han quedado desplazados de sus tierras. Pero el mito de que la minería es una actividad fundamental para el desarrollo económico ha sido propalado por la industria. De los empleos creados para la población local la mayoría es de corto plazo y de bajos salarios. Además, las empresas mineras reciben altos subsidios del gobierno en la mayoría de los países, dejan pueblos fantasma cuando se acaban sus proyectos y remiten a los gobiernos locales el problema de cómo deshacerse de los residuos. El costo ambiental y de largo plazo para las comunidades locales nunca se calcula. El artículo antes mencionado se atreve a decir que “México cuenta con leyes ambientales fuertes y está comprometido a que se respeten, pero existen pocas organizaciones ambientales obstruccionistas eficaces.” Como ha quedado demostrado en la comunidad de Cerro de San Pedro, que ha librado una lucha durante más de 10 años en contra de la empresa Metallica Resources de Toronto, el costo para las comunidades ha sido la pérdida de tierras, hogares, salud y vidas humanas.

En otro lugar del citado artículo, el autor establece que “culturalmente los mexicanos mantienen una relación amistosa con la minería en todo sentido. Esto significa-que las empresas serán bienvenidas cuando ingresen a un área…en contraste abierto con la recepción que recibirían en otros lugares del mundo”. En México actualmente no existe requisito legal alguno para que se realicen audiencias públicas previas al otorgamiento de concesiones mineras. Muchas veces son las comunidades locales las últimas en enterarse de los proyectos mineros y casi nunca cuentan con información sobre los efectos previstos de las operaciones mineras en su tierra y en su salud. No es un fenómeno que ocurra sólo en México. A pesar del respeto que supuestamente existe para el proceso de consultas en Canadá, las comunidades afectadas por la minería a menudo han dado cuenta de procesos amañados o de empresas y supuestos líderes comunitarios que llegan a acuerdos a espaldas de la comunidad. Un ejemplo es el caso de la empresa Niocan de Montreal que, sin contar con una concesión, ha hecho intentos de abrir una mina de niobio en tierras del pueblo mohawk, a orillas de la comunidad de Kanehsatake. Los vecinos de esta comunidad fueron avisados de la consulta pocos días antes de que se realizara; además, al comenzar las negociaciones entre Niocan y un líder indígena respaldado por el gobierno, a quien la comunidad había intentado expulsar en numerosas ocasiones, se les cerró la puerta.

Los mitos que ensalzan a las mineras no sólo se han difundido por obra de las empresas. El gobierno canadiense ha tenido un rol importante para impulsar los intereses de las mineras en el exterior y en México a través de sus embajadas y de las cámaras de comercio. La presión del gobierno canadiense persiste aún cuando los proyectos mineros provocan el asesinato de opositores locales, como fue el caso en Guatemala ante el repudio popular por la presencia de la empresa Glamis Gold en la mina Marlin. En un ejemplo reciente, el embajador canadiense en Guatemala, Kenneth Cook, ha sido denunciado por la campaña de desinformación que realizó a fin de desprestigiar un video que da cuenta de la violenta expulsión de comunidades indígenas maya q’eqchi’ en El Estor, lamentable episodio que se realizó a petición de la empresa canadiense Skye Resources de Vancouver(1).

De la Columbia Británica a Oaxaca

Otra razón que se maneja en el sitio web de la empresa Endeavour para decir que México es un lugar ideal para la explotación de plata es que “políticamente México es el país más estable en América Latina.” Un informe de la industria minera recalca que “la estabilidad política y financiera, la seguridad legal para inversionistas-son todos factores que hoy repercuten positivamente en la industria minera en México. Sin embargo, digno de consideración es el hecho de que los trabajadores mineros y metalúrgicos tienen un alto grado de sindicalización-y los posibles problemas socioeconómicos que generan los bajos salarios y el subempleo son posibles obstáculos para que continúe prosperando la industria.”

El debilitamiento de los derechos laborales y el amordazamiento de los movimientos sociales son requisitos para que prosperen los proyectos mineros en México y en otros lugares. Los informes de la industria minera, como el citado anteriormente, no dejan lugar a dudas. La “estabilidad política” que mencionan los informes de las empresas y del gobierno canadienses no es la estabilidad social sino que se trata del control de los movimientos con mano dura, de la militarización del campo y del desplazamiento de las comunidades locales que se dan actualmente en México y que permiten la implementación y la protección de las inversiones corporativas.

Hace poco el mundo presenció el movimiento social en Oaxaca que luchó porque se acabaran el empobrecimiento provocado desde hace años por las políticas neoliberales, el desplazamiento de las comunidades indígenas y la violencia oficial. La violencia estatal contra el movimiento arreció a niveles sin precedentes. A semejanza del sur de México, Oaxaca cuenta con abundantes recursos naturales que han estado en la mira de las empresas extranjeras durante muchos años. La Continuum Resources de Vancouver tiene diez proyectos en Oaxaca en distintas etapas de avance, los cuales abarcan más de 70 mil hectáreas y la empresa “sigue consolidando su dominio en terrenos aun mayores”. A finales de septiembre [de 2006], la empresa Chesapeake Gold Corp de Vancouver anunció que había cedido el 70% de dos proyectos en Oaxaca a la empresa Pinnacle Mines, también de Vancouver. La Horseshoe Gold Mining, también de Vancouver, adquirió el 60% de las acciones de Almaden’s Fuego, una explotación minera en Oaxaca. La Linear Gold Corp de Halifax también es dueña de un proyecto minero en marcha en Oaxaca. El estado vecino de Chiapas, otro de los estados más empobrecidos y militarizados de México, también es codiciado por las empresas mineras canadienses. Desde 2003 hasta 2006 el gobierno federal ha otorgado 72 concesiones mineras en Chiapas que abarcan 727,435 hectáreas. Más de la mitad de estas tierras (419,337 hectáreas) está en manos de dos empresas canadienses, la Linear Gold y la Frontier Development Group, pero para las comunidades locales no hubo ni información ni consultas.

Las empresas mineras canadienses en Oaxaca y Chiapas no son observadoras pasivas ante la violencia que sacude estas entidades, sino que dependen de ella para la protección de sus ganancias. Las empresas y el gobierno dicen que una de las limitantes del TLCAN es que “sus beneficios” no llegaron a los estados en el sur de México, cuando la realidad es más bien que el aumento de la pobreza y la desigualdad se debe al mismo TLCAN. En los recientes informes de las empresas y en los diálogos entre los gobiernos de Canadá, México y EEUU, los temas principales han sido la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN) y una estratagema para que las empresas, en particular las canadienses, accedan a los recursos energéticos de México. También se ha concedido prioridad a la mayor explotación de los recursos energéticos en Canadá.

Según el Grupo Consultivo Independiente sobre el Futuro de América del Norte, un centro de análisis e investigación del sector privado e impulsor de la ASPAN, “el mejoramiento del capital humano y de la infraestructura física en México, y en particular en el centro y el sur del país, provocará una mayor integración de estas regiones en la economía de América del Norte, lo cual es del interés para los tres países por motivos económicos y de seguridad.” No es de extrañar que los mismos entes corporativos y gubernamentales hagan llamados para la expansión del explotador programa de trabajadores huésped en Canadá, todo un éxito bilateral según los gobiernos. Estos programas de trabajadores huésped les reportan grandes beneficios a las empresas y a los gobiernos de México y Canadá, toda vez que son mecanismos para controlar a los migrantes desplazados por razones empresariales o militares y para cosechar las ganancias económicas que deja una fuerza laboral manipulable en Canadá que, además, envía millonarias remesas a México. Según relata un funcionario del gobierno mexicano que estuvo a cargo del programa durante dos años en uno de los estados del sur de México, estos programas le permiten al gobierno mexicano debilitar a los movimientos sociales al facilitar periódicamente el éxodo de miles de ciudadanos que viven en condiciones marginales. No nos extrañemos pues ante la complicidad del gobierno canadiense al promover mayores desplazamientos tanto en Canadá como en México.

La percepción de que Canadá no es más que un socio menor de los EEUU oculta a menudo la responsabilidad de Canadá en la historia de violencia y desplazamiento dentro del país y allende sus fronteras. El trabajo de solidaridad realizado por canadienses en apoyo a movimientos de comunidades indígenas, campesinos y trabajadores en México a veces mediatiza la responsabilidad que han tenido el gobierno y las empresas canadienses por la violencia que se ejerce contra tales movimientos. Las empresas mineras canadienses son un ejemplo más de la complicidad de los canadienses, no tanto por su silencio respecto a estos problemas sino porque son cómplices directos. La explotación de las mineras ofrece, sin embargo, motivos para la solidaridad entre quienes han sido desplazados en el Sur y las comunidades indígenas en Canadá. Los activistas en Canadá no pueden realizar trabajo de solidaridad únicamente señalando con dedo flamígero al “corrupto gobierno mexicano” o al imperialismo yanqui. Para entender lo que genera el desplazamiento, primero hay que mirar hacia lo que se ha perpetuado contra los pueblos indígenas en Canadá y comprender que los autores de esa violencia también están detrás de los crímenes cometidos contra los pueblos de Oaxaca, Chiapas y de otras localidades de México.

En tierras costeras ocupadas del pueblo Salish en Vancouver, estas relaciones llegan a su punto de partida. Las primeras construcciones para los Juegos Olímpicos de 2010 provocan la destrucción de tierras indígenas, el aburguesamiento de barrios antes populares y la represión de los pueblos indígenas tanto dentro como fuera de la ciudad. Muchos empleos en la construcción, inseguros y mal pagados, los están ocupando mexicanos procedentes de comunidades empobrecidas que, al igual que en Canadá, han sido reprimidas en nombre del “desarrollo”. Al fondo están los rascacielos del oeste de Vancouver, sede de la mayoría de las empresas mineras y de los conglomerados del “desarrollo”.

A continuación, una lista no exhaustiva de empresas mineras canadienses que actualmente operan en México (muchas operan a través de filiales).

Empresa Sede Presencia
Alamos Gold Toronto Sonora
Aquiline Resources Vancouver Sonora
Aurcana Corporation Vancouver Queretaro
Avino Silver and Gold Mines Ltd. Vancouver Durango
Baja Mining Corp. Vancouver Baja Peninsula
Bralorne Gold Mines Ltd. Vancouver Durango
Canasil Vancouver Durango, Sinaloa, Zacatecas
Canplats Resources Corporation Vancouver Durango, Chihuahua
Capstone Gold Corp. Vancouver Zacatecas
Cardero Resource Group Vancouver Baja California,
CDG Investments Inc. Calgary Sinaloa
Chesapeake Vancouver Oaxaca, Sonora, Durango, Sinaloa, Chihuahua
Columbia Metals Corporation Ltd. Toronto Sonora
Comaplex Minerals Corp. Calgary Estado de México
Coniagas Resources Toronto Zacatecas
Continuum Resources Ltd. Vancouver Oaxaca
Copper Ridge Explorations Inc. Vancouver Sonora
Corex Gold Corporation Vancouver Zacatecas
Cream Minerals Ltd. Vancouver Nayarit
Diadem Resources Toronto Zacatecas
ECU Silver Mining Rouyn-Noranda Durango
Endeavour Silver Vancouver Durango
Energold Drilling Corp [Impact Silver Corp.] Vancouver Estado de México
Evolving Gold Corp. Vancouver actualmente explorando nuevas inversiones en Mexico
Esperanza Silver Corp. Vancouver Morelos
Excellon Resources Toronto Durango
Exmin Resources Inc. Vancouver Chihuahua
Dundarave Resources Inc. Vancouver Chihuahua
Farallon Resources Ltd. [Hunter Dickinson] Vancouver Guerrero
Firesteel Resources Vancouver Durango
First Majestic Silver Corp. Vancouver Jalisco, Coahuila, Durango, Zacatecas
Fording Canadian Coal Trust [NYCO] Calgary Sonora
Formation Capital Corporation Vancouver Tamaulipas
Fronteer Development Group Vancouver Jalisco, Chiapas
Frontera Copper Corporation Toronto Sonora
Gammon Lake Resources Halifax Chihuahua, Guanajuato
Genco Resources Vancouver Estado de México
Goldcorp Inc. Vancouver Sinaloa, Durango, Chihuahua, Guerrero, Zacatecas
Gold-Ore Resources Ltd. Vancouver Sinaloa
Golden Goliath Resources Vancouver Chihuahua
Grandcru Resources Vancouver Sinaloa
Grayd Resource Corporation Vancouver Sonora
Great Panther Resources Ltd. Vancouver Durango, Guanajuato, Chihuahua
Grid Capital Corporation Vancouver Chihuahua
Hawkeye Gold and Diamonds Vancouver Nayarit
Horseshoe Gold Mining Vancouver Oaxaca
Iamgold Corporation -royalties- Toronto Chihuahua
Iciena Ventures Vancouver Sonora
Impact Silver Corp. Vancouver Zacatecas
International Croesus Ltd. Vancouver Jalisco
Intrepid Mines Toronto Sonora
Kimber Resources Vancouver Chihuahua
Linear Gold Corp Halifax Chiapas, Oaxaca
Macmillan Gold Toronto Durango, Sinaloa, Zacatecas, Jalisco, Nayarit
MAG Silver Corp Vancouver Chihuahua, Zacatecas, Durango
Minefinders Vancouver Chihuahua, Sonora
Morgain Minerals Inc. Vancouver Durango, Sonora
Metallica Resources Inc. Toronto San Luis Potosi
Mexoro Minerals Ltd. Vancouver Chihuahua
Northair Group Vancouver Durango, Sinaloa
Northwestern Mineral Ventures Toronto Durango
Oromex Resources Vancouver Durango
Orko Silver Corp. Vancouver Durango
Pacific Comox Resources Toronto Sonora
Palmarejo Silver and Gold Longueuil Chihuahua
Pan American Silver Vancouver Sonora
Pinnacle Mines Ltd. Vancouver Estado de México, Oaxaca
Quaterra Vancouver Durango, Zacatecas
Rome Resources Ltd. Vancouver Sonora
Ross River Minerals Vancouver Sinaloa
Roxwell Gold Mines Vancouver Sinaloa
Santoy Resources Ltd. Vancouver Sinaloa
Scorpio Mining Corporation Vancouver Sinaloa
Silver Crest Mines Vancouver Sonora
Silver Standard Resources Vancouver Durango, Mexico
Soho Resources Group Vancouver Durango
Sonora Gold Corp Vancouver Sonora
Sparton Resources Toronto Sinaloa, Sonora
Starcore International Ventures Vancouver Puebla
Stingray Resources Toronto Chihuahua
Southern Silver Exploration Vancouver Jalisco, Chihuahua
Stroud Resources Toronto Chihuahua
Teck Cominco Ltd. Vancouver Guerrero, Oaxaca, Chiapas
Terra Novo Gold Corp. Vancouver Michoacan
Tumi Resources Vancouver Chihuahua, Sonora
Tyler Resources Calgary Chihuahua
UC Resources Vancouver Durango, Nayarit
Valdez Gold Toronto Chihuahua
War Eagle Mining Company Vancouver Chihuahua
West Timmins Mining Corp. Vancouver Sinaloa, Chihuahua
Zaruma Resources Inc. Toronto Sonora

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